Por Sergio De Matteo
I
Esta nota pretende polemizar sobre una serie de publicaciones -denominadas de autoayuda- que saturan la industria cultural. En su análisis no sólo sería posible dimensionar la superoferta sino los efectos que ocasiona en el imaginario social y personal de los propios consumidores; a su vez, en ese diagnóstico del presente, se antepone, a modo de contraste, a un libro impreso en La Pampa: Una escuela para todos. Ampliando los márgenes. Esta investigación de Ana María Martín nos servirá como guía de debate porque es una especie de laboratorio en el que se ensayan hipótesis, en el que se discuten ideas, para recuperar algo que escasea en estos tiempos: "el pensar".
Esta obra ha sido premiada en la convocatoria 2005 del Fondo Editorial Pampeano. Como el título mismo lo señala, se aborda a través de un análisis multidisciplinario la problemática escolar, haciendo un recorte importante sobre lo que sucede y cambia inmediatamente en la realidad. Por lo tanto es interesante esta proposición sociocrítica, donde se valúan los hechos en el mismo momento en que se identifican para su estudio (por más que la reflexión se modifique traspuesto un período); esa primera lectura servirá como documento aunque -como sucede muchas veces- sea un poco extemporánea para su aplicación. La socialización del resultado de este tipo de trabajo de campo demuestra que todo proceso que involucra a la cultura y la educación es abierto y variable.
Es una propuesta intelectual muy importante para la región, debido a que Martín hace un recorrido en donde pone en juego las interrelaciones entre la comunidad y la escuela, ubicándolo en el seno mismo en que acontece lo social y que abarca a esa "totalidad" construida desde el poder. En la "multitud" se manifiesta e inscribe cada uno de los matices socioculturales legitimados o marginales; es un cuerpo maleable que, muchas veces, para distender -o negar- la tensión entre las clases se lo despolitizada, desterritorializada (evidente herencia de la filosofía posmoderna). Entonces, ciertos conflictos, por conveniencia, se los coloca en compartimientos estancos y sin fricciones, anulando así la posibilidad de que se produzca una dialéctica de los sucesos históricos.
Una escuela para todos. Ampliando los márgenes es un texto que interpela desde diferentes epistemologías e intenta comprender la vinculación entre docente-alumno, institución-comunidad. La bibliografía aplicada es abundante y apropiada para desmontar (o deconstruir) la superestructura en la que asienta su dominio la hegemonía que, como se sabe, dictamina el curriculum que los docentes impartirán a los educandos. También indaga representaciones circunscriptas a determinados espacios; por ejemplo, la infraestructura: habitus y consumo que, en casos concretos y contundentes, son variables identitarias para la funcionalización del ordenamiento social.
El discurso del libro lo hace accesible a lectores entrenados como también para aquellos que no pertenecen al campo psicopedagógico. Señala Martín: "Vayan estas líneas para abrir el juego, para que haya juego, para que las nuevas generaciones tengan juego de vida. Y la vida, entre seres humanos, se liga a la capacidad de pensar". Consigna por más devaluada en muchos de los campos de intervención político y sociocultural de nuestro ámbito pampeano.
II
El sociólogo Pierre Bourdieu ha señalado en sus escritos que las elecciones intelectuales de los adultos estarán determinadas, en gran parte, por el capital simbólico adquirido en la infancia, es decir bajo la tutela de la familia, primero, de la escuela, más tarde. Este ámbito público funciona a modo de receptáculo en donde prima la socialización y en donde los educandos cotejan los valores inculcados en sus hogares así como, también, la aprensión virtual bajo el influjo de la mass media (comunidad transnacional imaginada virtual). En el colegio se prosigue el camino del juego (ludo: yo juego, en latín) pero ahora combinado con el estudio programático que culminará en la examinación de conocimientos. Así como el barrio (y en la interacción con las demás barriadas) es el territorio en que se manifiesta en un inicio el conflicto social, en donde se reconoce y se diferencia al otro, particularmente es donde empiezan a rozarse las clases; se hacen evidentes las diferencias de las clases sociales, para ser más precisos. Maristella Svampa ha profundizado en el análisis de esta fractura social y en la proliferación de nuevos ordenamientos residenciales en el libro Los que ganaron. La vida en los countries y barrios privados (2001) que, en Argentina, comienza a tomar cuerpo desde mediados de los '80, donde evidencia el correlato espacial de ciertas transformaciones en la estructura societal que puede caracterizarse en torno a los ejes de la privatización y la polarización social. Se construye una frontera que ya no sólo es imaginaria, sino que consta de límites precisos reales, hay toda una semiótica que remarca la zona prohibida para el que no pertenece, se levantan muros para separar y aislar a ricos de pobres.
La pregunta tal vez sea por qué se mezcla el análisis del hábitat con las de los libros de autoayuda, quizá porque se trata de anudar los comportamientos de las diferentes clases en la apropiación de universos construidos, reales e imaginarios. El sustrato de la autoayuda anida en ambos públicos.
Los partícipes de la sociedad espectacular fustigan y critican cualquier toma de posición sociopolítica; es que el homo videns se evade de la realidad, rehuye comprometerse, se identifica con la sociedad de consumo. Este sujeto nada espinoso conforma la muchedumbre solitaria que nunca se involucra en los debates que afectan al conjunto, porque vive en su micromundo, deviene casi a escondidas en su vida chata, egoísta. Apuesta su pobre capital intelectual a filosofías exógenas en las que se diluye el nombre, la personalidad, entrando, posiblemente, en satori, en nirvana, ya que no se banca su propia y triste circunstancia existencial; por lo tanto orienta o decide su camino -muchas veces- con libros de autoayuda.
Responde, de alguna manera, al concepto utilizado por Kenneth Gergen de "personalidad pastiche", hace para sí un collage de lo ajeno, porque pasa del culto del cuerpo que profesa la posmodernidad al yoga, a la ceremonia del té, a las comidas macrobióticas -eximo de la diatriba a los que asumen estas ciencias como modo de vida y búsqueda espiritual-, pero al otro día está presente en el boliche más frívolo de la ciudad, entre humo y decibeles, por ejemplo, donde se oferta acorde al peep show planteado por Baudrillard. En ese auge de la conducta que se configura como espectáculo, dejándose sólo mirar y desear, no participa del intercambio porque carga fantasmas pasados, es parte de un hedonismo individualista que consiente una psique insípida e histérica; la cual se encuentra manifiesta tanto en las actitudes de hombres que se "traban" para resaltar sus músculos, como de las mujeres treintañeras que bailan juntas o andan tomadas de la mano, a sabiendas de que han llegado a la edad adulta y que con ese comportamiento -dice Bruno Bettelheim- regresan a la adolescencia.
Muchos y variados son los temas que condensan este tipo de publicaciones; utilizan una amplia gama de recursos para cooptar voluntades y practicantes: el objetivo final es adecuar las personalidades al producto. Por eso se respeta a rajatablas, como si fuera el horóscopo, cada indicación del libro de autoayuda; pues se promueve su propio consumo y también publicita la solapada cruzada religiosa del tercer milenio. En definitiva, se integra a una legión de "sujetos débiles" que, sin darse cuenta, profesan "la ontología del declinar" y "la pobreza de ciudadanía", no se involucran en nada, pasan de moda en moda, no participan en actividades sociales, políticas ni culturales; por lo tanto les cabe de lleno el enunciado de Hanna Arendt: "viven alienados en la banalidad de sus actos".
Fragmento del libro:
"Los libros de autoayuda están en las escuelas: en textos que se da a leer a los alumnos, en la decoración de oficinas, en cuadernos y carpetas de alumnos y hasta como textos de lectura. El exitoso movimiento editorial ha llegado a las aulas. Como circulan entre manos de compañeros de oficinas varias, y se han convertido en libros de cabecera de quienes no acostumbraban a comprar libros.
[…]
No es difícil entender los motivos por los que este tipo de literatura llega tan fácilmente a la gente: son cortos, fáciles, están escritos de manera interesante, en muchos casos con la forma de una historia o de una narración, al estilo de los cuentos infantiles. Aparentan transmitir una sabiduría que viene de los siglos, hasta con el toque de exotismo y de misterio de oriente. Como en los cuentos, suele hablarse de un ser concreto que padece, como a todos nos pasa, y que a la postre, no muy lejana, encuentra un camino, una señal que le permite recuperar la esperanza. Por lo menos, puede decirse el lector, no estoy solo en mí padecer; otros pasaron por esto, lo superaron y hasta pueden contarlo […]
La oferta de encontrar 'el camino', metáfora tan usual en ese marco, y la solución para la propia vida está muy a mano en las góndolas de los supermercados y en la primera fila de las librerías. Forma parte de un juego de intercambios: se pasan, se prestan, se extraen frases que se encuadran en los consultorios médicos, en tarjetas de salutación y hasta en los cuadernos de los alumnos.
[…]
La receta parece alejar a los sujetos de su realidad: no lleva a profundizar los problemas, ni a aprender de la experiencia, a conocer el contexto, ni a profundizar en la índole de las relaciones con los otros.
Estimulan una postura voluntarista, que desde lo consciente llevaría a tomar las cosas de otra manera… sin cambiar algo de la realidad. Se trata de recetas conservadoras, en definitiva. Más cercanas al misticismo que al conocimiento de quienes, a lo largo de la civilización, se han ocupado de las cuestiones que causan dolor a los seres humanos, sea desde el arte, desde la filosofía, desde la ciencia. Conocer acerca de la historia de la cultura es ardua, lleva tiempo y esfuerzos, y precisamente ésa es la materia de la escuela".
I
Esta nota pretende polemizar sobre una serie de publicaciones -denominadas de autoayuda- que saturan la industria cultural. En su análisis no sólo sería posible dimensionar la superoferta sino los efectos que ocasiona en el imaginario social y personal de los propios consumidores; a su vez, en ese diagnóstico del presente, se antepone, a modo de contraste, a un libro impreso en La Pampa: Una escuela para todos. Ampliando los márgenes. Esta investigación de Ana María Martín nos servirá como guía de debate porque es una especie de laboratorio en el que se ensayan hipótesis, en el que se discuten ideas, para recuperar algo que escasea en estos tiempos: "el pensar".
Esta obra ha sido premiada en la convocatoria 2005 del Fondo Editorial Pampeano. Como el título mismo lo señala, se aborda a través de un análisis multidisciplinario la problemática escolar, haciendo un recorte importante sobre lo que sucede y cambia inmediatamente en la realidad. Por lo tanto es interesante esta proposición sociocrítica, donde se valúan los hechos en el mismo momento en que se identifican para su estudio (por más que la reflexión se modifique traspuesto un período); esa primera lectura servirá como documento aunque -como sucede muchas veces- sea un poco extemporánea para su aplicación. La socialización del resultado de este tipo de trabajo de campo demuestra que todo proceso que involucra a la cultura y la educación es abierto y variable.
Es una propuesta intelectual muy importante para la región, debido a que Martín hace un recorrido en donde pone en juego las interrelaciones entre la comunidad y la escuela, ubicándolo en el seno mismo en que acontece lo social y que abarca a esa "totalidad" construida desde el poder. En la "multitud" se manifiesta e inscribe cada uno de los matices socioculturales legitimados o marginales; es un cuerpo maleable que, muchas veces, para distender -o negar- la tensión entre las clases se lo despolitizada, desterritorializada (evidente herencia de la filosofía posmoderna). Entonces, ciertos conflictos, por conveniencia, se los coloca en compartimientos estancos y sin fricciones, anulando así la posibilidad de que se produzca una dialéctica de los sucesos históricos.
Una escuela para todos. Ampliando los márgenes es un texto que interpela desde diferentes epistemologías e intenta comprender la vinculación entre docente-alumno, institución-comunidad. La bibliografía aplicada es abundante y apropiada para desmontar (o deconstruir) la superestructura en la que asienta su dominio la hegemonía que, como se sabe, dictamina el curriculum que los docentes impartirán a los educandos. También indaga representaciones circunscriptas a determinados espacios; por ejemplo, la infraestructura: habitus y consumo que, en casos concretos y contundentes, son variables identitarias para la funcionalización del ordenamiento social.
El discurso del libro lo hace accesible a lectores entrenados como también para aquellos que no pertenecen al campo psicopedagógico. Señala Martín: "Vayan estas líneas para abrir el juego, para que haya juego, para que las nuevas generaciones tengan juego de vida. Y la vida, entre seres humanos, se liga a la capacidad de pensar". Consigna por más devaluada en muchos de los campos de intervención político y sociocultural de nuestro ámbito pampeano.
II
El sociólogo Pierre Bourdieu ha señalado en sus escritos que las elecciones intelectuales de los adultos estarán determinadas, en gran parte, por el capital simbólico adquirido en la infancia, es decir bajo la tutela de la familia, primero, de la escuela, más tarde. Este ámbito público funciona a modo de receptáculo en donde prima la socialización y en donde los educandos cotejan los valores inculcados en sus hogares así como, también, la aprensión virtual bajo el influjo de la mass media (comunidad transnacional imaginada virtual). En el colegio se prosigue el camino del juego (ludo: yo juego, en latín) pero ahora combinado con el estudio programático que culminará en la examinación de conocimientos. Así como el barrio (y en la interacción con las demás barriadas) es el territorio en que se manifiesta en un inicio el conflicto social, en donde se reconoce y se diferencia al otro, particularmente es donde empiezan a rozarse las clases; se hacen evidentes las diferencias de las clases sociales, para ser más precisos. Maristella Svampa ha profundizado en el análisis de esta fractura social y en la proliferación de nuevos ordenamientos residenciales en el libro Los que ganaron. La vida en los countries y barrios privados (2001) que, en Argentina, comienza a tomar cuerpo desde mediados de los '80, donde evidencia el correlato espacial de ciertas transformaciones en la estructura societal que puede caracterizarse en torno a los ejes de la privatización y la polarización social. Se construye una frontera que ya no sólo es imaginaria, sino que consta de límites precisos reales, hay toda una semiótica que remarca la zona prohibida para el que no pertenece, se levantan muros para separar y aislar a ricos de pobres.
La pregunta tal vez sea por qué se mezcla el análisis del hábitat con las de los libros de autoayuda, quizá porque se trata de anudar los comportamientos de las diferentes clases en la apropiación de universos construidos, reales e imaginarios. El sustrato de la autoayuda anida en ambos públicos.
Los partícipes de la sociedad espectacular fustigan y critican cualquier toma de posición sociopolítica; es que el homo videns se evade de la realidad, rehuye comprometerse, se identifica con la sociedad de consumo. Este sujeto nada espinoso conforma la muchedumbre solitaria que nunca se involucra en los debates que afectan al conjunto, porque vive en su micromundo, deviene casi a escondidas en su vida chata, egoísta. Apuesta su pobre capital intelectual a filosofías exógenas en las que se diluye el nombre, la personalidad, entrando, posiblemente, en satori, en nirvana, ya que no se banca su propia y triste circunstancia existencial; por lo tanto orienta o decide su camino -muchas veces- con libros de autoayuda.
Responde, de alguna manera, al concepto utilizado por Kenneth Gergen de "personalidad pastiche", hace para sí un collage de lo ajeno, porque pasa del culto del cuerpo que profesa la posmodernidad al yoga, a la ceremonia del té, a las comidas macrobióticas -eximo de la diatriba a los que asumen estas ciencias como modo de vida y búsqueda espiritual-, pero al otro día está presente en el boliche más frívolo de la ciudad, entre humo y decibeles, por ejemplo, donde se oferta acorde al peep show planteado por Baudrillard. En ese auge de la conducta que se configura como espectáculo, dejándose sólo mirar y desear, no participa del intercambio porque carga fantasmas pasados, es parte de un hedonismo individualista que consiente una psique insípida e histérica; la cual se encuentra manifiesta tanto en las actitudes de hombres que se "traban" para resaltar sus músculos, como de las mujeres treintañeras que bailan juntas o andan tomadas de la mano, a sabiendas de que han llegado a la edad adulta y que con ese comportamiento -dice Bruno Bettelheim- regresan a la adolescencia.
Muchos y variados son los temas que condensan este tipo de publicaciones; utilizan una amplia gama de recursos para cooptar voluntades y practicantes: el objetivo final es adecuar las personalidades al producto. Por eso se respeta a rajatablas, como si fuera el horóscopo, cada indicación del libro de autoayuda; pues se promueve su propio consumo y también publicita la solapada cruzada religiosa del tercer milenio. En definitiva, se integra a una legión de "sujetos débiles" que, sin darse cuenta, profesan "la ontología del declinar" y "la pobreza de ciudadanía", no se involucran en nada, pasan de moda en moda, no participan en actividades sociales, políticas ni culturales; por lo tanto les cabe de lleno el enunciado de Hanna Arendt: "viven alienados en la banalidad de sus actos".
Fragmento del libro:
"Los libros de autoayuda están en las escuelas: en textos que se da a leer a los alumnos, en la decoración de oficinas, en cuadernos y carpetas de alumnos y hasta como textos de lectura. El exitoso movimiento editorial ha llegado a las aulas. Como circulan entre manos de compañeros de oficinas varias, y se han convertido en libros de cabecera de quienes no acostumbraban a comprar libros.
[…]
No es difícil entender los motivos por los que este tipo de literatura llega tan fácilmente a la gente: son cortos, fáciles, están escritos de manera interesante, en muchos casos con la forma de una historia o de una narración, al estilo de los cuentos infantiles. Aparentan transmitir una sabiduría que viene de los siglos, hasta con el toque de exotismo y de misterio de oriente. Como en los cuentos, suele hablarse de un ser concreto que padece, como a todos nos pasa, y que a la postre, no muy lejana, encuentra un camino, una señal que le permite recuperar la esperanza. Por lo menos, puede decirse el lector, no estoy solo en mí padecer; otros pasaron por esto, lo superaron y hasta pueden contarlo […]
La oferta de encontrar 'el camino', metáfora tan usual en ese marco, y la solución para la propia vida está muy a mano en las góndolas de los supermercados y en la primera fila de las librerías. Forma parte de un juego de intercambios: se pasan, se prestan, se extraen frases que se encuadran en los consultorios médicos, en tarjetas de salutación y hasta en los cuadernos de los alumnos.
[…]
La receta parece alejar a los sujetos de su realidad: no lleva a profundizar los problemas, ni a aprender de la experiencia, a conocer el contexto, ni a profundizar en la índole de las relaciones con los otros.
Estimulan una postura voluntarista, que desde lo consciente llevaría a tomar las cosas de otra manera… sin cambiar algo de la realidad. Se trata de recetas conservadoras, en definitiva. Más cercanas al misticismo que al conocimiento de quienes, a lo largo de la civilización, se han ocupado de las cuestiones que causan dolor a los seres humanos, sea desde el arte, desde la filosofía, desde la ciencia. Conocer acerca de la historia de la cultura es ardua, lleva tiempo y esfuerzos, y precisamente ésa es la materia de la escuela".
1 comentarios:
Hola Sergio: no tengo tu mail nuevo. Es para avisarte que puse un fragmento de tu análisis enel blog de Country, y a la vez un link a tu blog.
De paso te agradezco otra vez tu trabajo, que me ha hecho ver cosas que no había percibido en mis textos.
abrazo
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